La misión, que despegó desde la estación espacial de Cabo Cañaveral en Florida, cumplió con su objetivo. El cohete colocó en la órbita adecuada a todos los satélites, sin embargo, durante la maniobra de recuperación en una plataforma situada en el Atlántico la compañía perdió la primera etapa del cohete.Esta era la misión número 23 de la conocida como primera etapa B1062 que no pudo aterrizar en la cubierta como estaba previsto y que al final explotó tras caer hacia un lado. La FAA ha declarado que el incidente no produjo daños personales y tampoco en tierra y ha abierto una investigación para aclarar lo sucedido.SpaceX no perdía una primera etapa de un cohete desde hace tres años y medio.
A raíz de estos problemas, los equipos de ingeniería de la misión se vieron obligados a realizar distintos trabajos preventivos y de reparación, incluida la revisión completa de varios conjuntos de datos, la realización de pruebas en vuelo y en tierra, la ejecución de revisiones independientes con varios grupos de expertos en propulsión y el desarrollo de varios planes de contingencia para el viaje de regreso.“La incertidumbre y la falta de coincidencia entre los profesionales consultados no cumplen con los requisitos de seguridad y rendimiento de la Agencia para los vuelos espaciales tripulados, lo que ha impulsado a la dirección a trasladar a los astronautas a la misión Crew-9 ” explican fuentes de la NASA.Butch Wilmore (izquierda) y Suni Williams (derecha) en el vestíbulo entre el puerto delantero del módulo Harmony de la ISS y la nave espacial Starliner de Boeing.
SpaceX planea enviar para finales de año una expedición espacial privada, llamada Fram2, a bordo de una nave espacial Dragon en la primera misión tripulada que viaje sobre los polos de la Tierra.
Los satélites ASBM, que operarán en una órbita altamente elíptica para alcanzar su área de cobertura, transportan múltiples instrumentos, "incluidas cargas útiles militares para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y Noruega, así como una carga útil comercial para Viasat y un monitor de radiación para la Comisión Europea".Cabe mencionar que el sábado por la mañana SpaceX lanzó 21 satélites Starlink desde la Estación Espacial de Cabo Cañaveral en Florida.
Un cohete chino Larga Marcha 6A se partió cuando estaba en una órbita terrestre baja y ha generado un campo de residuos espaciales con cientos de piezas de distinto tamaño, según confirmó un portavoz del Comando Espacial de Estados Unidos (Usspacecom) a la agencia de noticias UPI.El mando militar estadunidense no ha observado amenazas inmediatas y continúa realizando evaluaciones de rutina, explicó el portavoz.Por su parte, Rob Margetta, de la oficina de Asuntos Públicos de la NASA, Rob Margetta, remarcó que el incidente no representaba un peligro inminente para la Estación Espacial Internacional (ISS) que se encuentra a 400 km de altura.La compañía de monitoreo satelital LeoLabs estimó que hubo al menos 700 fragmentos creados por la ruptura del cohete de China.Aunque no exista un peligro inmediato, es posible que los fragmentos desciendan a donde se encuentran la ISS y los satélites Starlink de SpaceX.La empresa Slingshot Aerospace, que posee una Red Global de Sensores controlando la basura especial, dijo que los restos del cohete representan "un peligro significativo para las constelaciones LEO (órbita terrestre baja por sus siglas en inglés) por debajo de los 800 km de altitud".
El Cygnus, que fue puesto en órbita por un cohete Falcon 9 de SpaceX el domingo 4 de agosto) fue capturado por el brazo robótico canadiense de la estación, mientras ambas estructuras surcaban el Océano Atlántico Sur.
De hecho, la NASA ha elegido a SpaceX como la empresa que desarrollará y entregará el vehículo de desorbitación estadounidense, una especie de remolcador espacial capaz de garantizar que el proceso evite riesgos en áreas pobladas, pues implica que algunas partes voluminosas de la ISS no se desintegrarán por completo al travesar la atmósfera terrestre y terminarán cayendo previsiblemente en aguas del Océano Pacífico.
Como su propio nombre indica, Crew-10 es décima misión operativa que SpaceX destina a la ISS por encargo de la NASA. Como en otras ocasiones, Crew-10 empleará lanzador Falcon 9 y la cápsula Crew Dragon.
La NASA planifica el futuro en la órbita terrestre baja para la ciencia, la investigación y las oportunidades comerciales a medida que la agencia y sus socios internacionales maximizan el uso de la Estación Espacial Internacional (ISS).Al mismo tiempo que la agencia promueve nuevas estaciones espaciales comerciales, los líderes de la NASA y SpaceX debaten la selección de la compañía para desarrollar y entregar el Vehículo de Desorbitación de EEUU, que moverá de manera segura la ISS fuera de órbita y hacia un área remota al final de sus operaciones.Desmantelar la ISS de forma segura es una prioridad para la NASA y sus socios internacionales, que incluyen las agencias espaciales de Europa, Rusia, Canadá y Japón.
Aún se espera que concluya la investigación en curso de la compañía sobre el Falcon 9; la seguridad de la tripulación y la garantía de la misión son las principales prioridades de la Nasa y sus socios.El lanzamiento llevará a los astronautas Zena Cardman (comandante); Nick Hague (piloto); y Stephanie Wilson (especialista de misión) por parte de la NASA. Junto a ellos viajará el cosmonauta de Roscosmos Alexander Gorbunov (especialista de misión).Este será el primer vuelo espacial para Cardman y Gorbunov, y la segunda misión al laboratorio orbital para Hague.
Se sumarán a otros dos que ya orbitan a una altura de unos 600 kilómetros y están diseñados para una vida útil de más de cinco años.Sateliot, que lanzará la primera constelación de satélites de órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés) con estándar 5G para IoT y con cobertura en el 100% del planeta, abrirá su fase comercial, para la que tiene ya amarrados 200 millones de euros en contratos e ingresos recurrentes con más de 400 clientes de 50 países alrededor del mundo.Dos empleados de Exolaunch examinan uno de los Cubesat de Sateliot.
Además, el también propietario de la red social X, formó parte en el foro Atreju, organizado por el partido de Meloni el pasado diciembre en Italia.
El cohete permaneció intacto como para transmitir datos hasta el lugar de su aterrizaje en el Océano Índico.Estos resultados afianzan la posición de SpaceX en la industria aeroespacial y refuerza su compromiso con la innovación y la exploración espacial. La compañía de Musk afirma haber logrado hitos históricos en cada uno de los vuelos de prueba.Cabe señalar que la NASA siguió de cerca la misión porque SpaceX participará del programa Artemis III, que planifica llevar a cuatro astronautas al polo sur de la Luna en el año 2026.
El equipo de SpaceX también implementará cambios operativos, incluida la eliminación de la etapa caliente del Super Heavy tras el impulso para reducir la masa del propulsor para la fase final del vuelo. Según se informó, la trayectoria de vuelo será similar a la de la prueba anterior que se llevó a cabo en marzo.
Por otro lado, en las instalaciones de Airbus en Getafe (Madrid) comenzó la campaña de pruebas de aceptación de la antena de recepción activa, que estará lista para su entrega hacia finales de este verano.Ambos satélites SpainSat (I y II) son considerados los más modernos de Europa y proveerán a las Fuerzas Armadas españolas (y a sus aliados) con comunicaciones más seguras y resilientes. Ambos estarán en órbita geoestacionaria (GEO) a distancia aproximada de 36.000 kilómetros y pretenden cubrir dos tercios de la Tierra, de Estados Unidos a Singapur, desde las posiciones 30ºO y 29ºE.Una de las innovaciones es que operarán en tres bandas: la X apunta a la geolocalización, cancelación de interferencias, beamhopping, beamforming, nulling, 16 áreas de cobertura y dos áreas de cobertura global.
Lo curioso es que la maniobra se realiza incluso antes de haber lanzado el cuarto vuelo, cuya prueba de motores ocurrió en marzo pasado.De acuerdo a los pasos de la compañía, es de esperar que pronto ocurra el encendido de un solo motor, lo que demuestra un arranque similar a un vuelo para una combustión en el Espacio; luego la de los 33 propulsores del Super Heavy; y un Wet dress rehearsal, la carga de propelente y una cuenta regresiva que se detenga hasta unos diez segundos antes de un supuesto lanzamiento.
El ingenio, que se pronuncia como Phisat-2, forma parte de una misión de la Agencia Espacial Europea para mostrar cómo diferentes tecnologías de Inteligencia Artificial pueden avanzar en la observación de la Tierra (EO, por sus siglas en inglés) desde el Espacio.Φsat-2 es un CubeSat, minisatélite de 6U que mide 22x10x33 centímetros y lleva un instrumento multiespectral que toma imágenes de la Tierra en siete bandas diferentes (más una banda pancromática) en la parte visible al infrarrojo cercano del espectro electromagnético. Las aplicaciones de IA transportadas se utilizan luego de diversas maneras, demostrando así formas más inteligentes de observar la Tierra.Por ejemplo, una de las aplicaciones detecta y descarta automáticamente cualquier imagen adquirida donde las nubes oscurecen la vista de la Tierra.
Se prevé que la banda ancha de consumo, las redes corporativas y el gobierno civil sigan siendo los principales impulsores de la demanda.El consultor gerente de Novaspace, Dimitri Buchs, comentó que "el mercado HTS está experimentando cambios sin precedentes impulsados por la rápida expansión de las constelaciones NGSO y la evolución de las demandas de los consumidores.
Tras rigurosas pruebas en órbita y puesta en servicio, se integrarán en la constelación operativa de Galileo a una altura de 23.220 kilómetros.La misión es una colaboración entre la Comisión Europea, que dirige la gestión de Galileo, Euspa que gestiona las operaciones y los servicios con el apoyo del operador de servicios Galileo (SpaceOpal) y la Agencia Espacial Europea (ESA) que actúa como autoridad de diseño, responsable del desarrollo.El director ejecutivo de Euspa, Rodrigo da Costa, comentó que "Galileo es algo más que una constelación de satélites; es un faro de innovación, seguridad y progreso, que empodera a miles de millones de usuarios en todo el mundo, permite una navegación precisa, mejora la eficiencia del transporte y facilita los esfuerzos de respuesta a desastres.
En este caso no son necesarios los paneles solares, sino que el propio proyecto YPSat les provee un cable de alimentación de potencia para su funcionamiento en órbita.Páez infla el pecho al hablar del proyecto: "Tiene mucho valor, es la primera misión que hace Hydra Space con la Agencia Espacial Europea y que hayan aceptado el hardware y su calificación da una idea del nivel tecnológico y de la calidad que trabajamos".Páez complementa que la ESA "es muy exigente, para lo bueno y para lo malo, en niveles de calidad" y reconoce la "tensión" que existe para una start-up del New Space el hecho de trabajar con una Agencia: "Es como vestir barato con un sastre, no puede ser.