El satélite de exploración de la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA) Biomass, construido por Airbus, ya se encuentra en alta mar y con rumbo hacia Kourou, en la Guayana Francesa, para su lanzamiento.
Biomass es la misión insignia de la ESA para medir la biomasa forestal con el fin de evaluar las reservas y los flujos de carbono terrestre desde una altitud de 666 kilómetros sobre la Tierra. El satélite llevará a bordo el primer radar de apertura sintética en banda P en el espacio, que proporcionará mapas excepcionalmente precisos de la biomasa de los bosques tropicales, templados y boreales.
“El lanzamiento de esta misión emblemática es un hito importante tras años de arduo trabajo y dedicación de todos nuestros equipos. La tecnología innovadora del satélite permitirá a los climatólogos evaluar con precisión las reservas y los flujos de carbono desde el espacio y a entender mejor el papel que desempeñan los bosques en la regulación del clima”, dijo Alain Fauré, responsable de Space Systems de Airbus Defence and Space.
La nave espacial cuenta con una gran antena desplegable de 12 x 15 metros para capturar los datos SAR reflejados, que se utilizarán para proporcionar mapas globales precisos de la biomasa de los bosques tropicales, templados y boreales. Los datos sobre los cambios en la biomasa debidos a la pérdida de bosques (por ejemplo, por la tala o quema) y al rebrote de los mismos, son inalcanzables mediante técnicas de medición terrestre.
Los ingenieros de Airbus en Stevenage (Reino Unido), donde se construyó el satélite, dirigieron la campaña de pruebas en Toulouse, con el apoyo de colegas in situ y de Airbus en Friedrichshafen (Alemania), además del equipo industrial en general. Los equipos se prepararán ahora para las fases de puesta en marcha y operativa en órbita, con un equipo independiente que gestionará la entrega del transpondedor de calibración terrestre, situado en New Norcia, Australia. En el desarrollo y las pruebas del satélite Biomass han participado más de 50 empresas de 20 países.
El lanzamiento está previsto para abril en un cohete Vega-C y operará en órbita durante cinco años.